Diálogo, cambio de prioridades, soluciones y puentes: Líderes regionales dan sus recetas para superar la crisis

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En medio de la convulsión social más dura de las últimas décadas, Semanario Tiempo, requirió soluciones a los actores, de corto plazo, que permitan para paliar el estallido social de esta semana, agitada por movimientos populares y exten-sas, coloridas y masivas marchas desarrolladas por las principales en las ciudades de la región.

1251- 08-17 copiaExtensas conversaciones en paneles de televisión abierta, profundas entrevistas radiales y contundentes artículos de expertos abordan la crisis institucional que dejó en jaque al Gobierno y al Estado, tras las protestas y movilizaciones que paralizaron a Chile.
“No fueron los $30, sino los últimos 30 años”, fue la consigna de numerosas marchas por las distintas ciudades del país que obligó a decretar a gran parte del territorio en Estado de Excepción Constitucional de Emergencia, con toque de queda incluido, para resguardar la seguridad de las personas, además de la propiedad pública y privada.
Precedido de los últimos anuncios presidenciales en la materia con medidas económico-sociales para contener la crisis, la población observó la destrucción e incendio de 78 estaciones de Metro que solo en ese ítem obligará a destinar US$300 millones para reestablecer el servicio de tren subterráneo. Y la región replicó el descontento capitalino con fuertes saqueos de tiendas comerciales, la quemazón de supermercados y los destrozos de pequeños comercios, princi-palmente en las ciudades de La Serena y Coquimbo.
¿Cómo superar la crisis? Semanario Tiempo consultó a los principales líderes sociales de la región de Coquimbo, quie-nes entregan su receta, desde el punto de vista social, sectorial y gremial.

“Tender puentes entre las autoridades y la sociedad civil”
Rubén Quezada es presidente regional del Colegio Médico. Su diagnóstico es que el estallido social rebalsó todo lo que podía contener el Ejecutivo, y que lo obligó, posteriormente, a recurrir a las Fuerzas Armadas.
“En realidad existe un vacío de poder y representatividad que el Gobierno no fue capaz de llenar. Evidentemente, las mismas organizaciones sociales, los cuerpos intermedios y colegios profesionales, asociaciones y grupos organizados están tratando de establecer vocerías o representación entre los tomadores de decisiones y los movimientos populares que se han visto el país”, dijo. En ese sentido, el Colegio Médico se propuso como un “puente y un interlocutor social”, específicamente en las áreas de salud.
El Colegio Médico ha desplegado una agenda con los colegios profesionales, las asociaciones de funcionarios de la salud, y la sociedad civil organizada y de pacientes, entablando diálogos para poder ofrecerse como una alternativa de diálogo entre el movimiento social y las autoridades.

“Camino de conversación y diálogo”
Para la presidenta del Consejo Regional, Adriana peñafiel, un camino que promueva el diálogo y la conversación debe incluir no solo a los poderes Legislativo y Judicial, sino que a representantes de partidos políticos.
Lo que más urge, añade, es convocar -porque legitima a la democracia- a las organizaciones sociales. “Aquí todos te-nemos que tener una actitud republicana para poder abordar un problema político, social, económico y cultural. Por lo tanto, la sociedad, las organizaciones son fundamentales”, precisa.

“Todos los actores a la mesa”
En tanto, Osciel Velásquez, presidente de la Sociedad Nacional de Pesca y presidente de la Asociación de Industriales Pesqueros, dice que establecer una mesa, sin discriminar a ningún actor, será clave para conversar de “todos los te-mas”. “Tenemos que hacer un mea culpa de que las cosas no se han hecho bien, es el momento para corregir y mirar adelante. Tampoco podemos decir que todo se ha hecho mal. El país ha crecido bastante, es líder en Latinoamérica y hay cosas que se tiene que hacerse cargo”.
Entre las temáticas esgrime que evaluar las pensiones y remuneraciones son objeto de preocupación entre la ciudada-nía. En lo particular, que aqueja a la región de Coquimbo, se debe abordar proyectos emblemáticos como el puerto, aeropuerto, doble vía al valle de Elqui, tranvía, paso de Agua Negra que son vitales para generar trabajo estable y revi-talizar la economía local.

“Se tiene que sacar a los militares”
El alcalde de La Serena, Roberto Jacob, pide como medida urgente retirar los efectivos militares para establecer lazos de comunicación entre los actores, además de conseguir la normalización de los territorios.
“El Gobierno está pagando el pato de los últimos 40 años. Se tiene que sacar a los militares”, sentencia.
Coincide con el edil serenense su par de Coquimbo, Marcelo Pereira: “Hago un llamado a que la Fuerza Pública sepa medir su actuar, esa fuerza desmedida. Hago un llamado al Presidente Sebastián Piñera a que rápidamente restaure el orden público y ese orden tiene que restaurarlo lo más rápido posible para que las milicias salgan de la calle.
Ambos jefes comunales creen que los municipios deben contar con herramientas que les permitan mejorar la calidad de vida de sus habitantes. En ese sentido, Jacob apunta a desmunicipalizar la educación y la salud, mientras Pereira insta a avanzar con proyectos de ley que desburocraticen la toma de decisiones de los municipios.

“Un nuevo código laboral”
Jaime Ramírez, presidente de la CUT, provincial Elqui, apunta a que las demandas de la ciudadanía son conocidas, incluso desde el retorno a la democracia. “Planteamos un nuevo Código del Trabajo que reintegren todos los derechos robados en dictadura y que fueron reforzados en la seudo democracia que hemos vivido en los últimos 30 años”, alude
La propuesta se complementa además, dice, con una nueva relación entre el empleador y empleado.

“Aumentar recursos per cápita en salud”
Carlos Fuster, Presidente de la Asociación de Funcionarios de Salud Municipal (AFUSAM) La Serena, estima que si bien el descontento se basa en diferentes frentes, los aportes en materia sanitaria que haga el Ejecutivo a la salud munici-palizada (consultorios) son prioritarios para la ciudadanía, además de que mejorarían la relación paciente-recinto médi-co.
Indica que en el caso de salud existe un pronunciamiento mezquino y pobre, pues el financiamiento de esos recintos asistenciales se basa a un ítem per cápita, establecido por la cantidad de gente que se inscribe en los consultorios y centro de salud. “Y por ese ítem, FONASA paga $6.400. Este valor no alcanza para poder cubrir todas las atenciones, y se siguen ingresando patologías, como por ejemplo el Alzheimer, que es una patología, que para estos ámbitos son mínimos. El aumento que se está solicitando, para ese tipo de patologías, para cubrir el valor de los medicamentos y los valores de atención son muy caros, es un reclamo para poder dar una mejor atención a los ciudadanos, una mirada para que los usuarios tengan una mejor atención. El per cápita debería ir por sobre los $9.000”, precisa.

“Estamos demandando que esta sociedad cambie”
Para la dirigente Clara Olivares, presidenta de la Asociación Nacional de Empleados Fiscales (ANEF), las movilizaciones no radican en que “la calle” esté solicitando 10 lucas. “Lo que el pueblo movilizado está pidiendo es que se le restituyan derechos, que haya justicia social. Y eso no se resuelve con las ofertas que hizo el Presidente (Sebastián) Piñera anoche, él está hablando de entregarle más plata a las AFP, más plata a las compañías de seguros. No nos interesa hacer más ricos a los que ya son muy ricos. Lo que nosotros estamos demandando es que está sociedad cambie y que entregue más justicia. No nos interesa que los jubilados, que ya están pobres, les den 14 lucas más cuando cumplan 75 años. Es una burla”, sostiene.
Por ello, la conformación de reformas estructurales que mitiguen las injusticias en el quehacer diario de las personas apuntaría a disminuir el descontento social. Los temas prioritarios son salud y pensiones, entre otros.

“No se deben prometer parches curita”
En medio de una manifestación el miércoles pasado, Mario Sánchez, Presidente Colegio de Profesores La Serena, indica que descontento es una alerta al sistema actual, al Gobierno y el Estado “que tienen que cambiar las cosas de una vez”.
“No se deben prometer parches curitas cuando la herida es grande. Si ellos pretenden decir que el país se está organi-zando, es su visión. Pero claramente, la realidad indica otra cosa. El país, por décadas ha estado normalmente funcio-nando con demasiada presión y estalló. Esto no es una guerra, es una lucha por demandas sociales.
Cree que desde el punto de vista de un profesor, un trabajador y un ciudadano de este país, la crisis se resuelve am-pliando el espectro de actores que contribuyan a poner a representar la voluntad popular. “Cuando los parlamentarios se han sentado en el Congreso, para sacar leyes que no le favorecen a la gente, la gente no los respalda, y esto que está ocurriendo en Chile hoy es muestra de aquello. Los políticos, partidos y la casta política de este país, si quiere de verdad contribuir a que Chile se normalice y vuelva a ser un país de bien, tienen que hacer lo que corresponde. No basta con bonos y subir un 15 o 20% las pensiones, aquí hay que terminar de raíz con el sistema de AFP”, detalla.

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