Con éxito terminó proyecto de barreras de nieve: disminuyeron hasta en un 20% la sublimación

Publicado bajo: Economía y Desarrollo |

barreras 03Con el objetivo de retrasar la sublimación de la nieve y que esta dure más tiempo en estado sólido para que los ríos de la Región de Coquimbo tengan un mayor caudal durante todo el año, en 2016, el Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) instaló cuatro barreras de nieve en el sector de Llano Las Liebres en la Provincia del Elqui, Guandacol y Tascadero en el Limarí, además, de Tranquilla en el Choapa. Iniciativa pionera que ya tiene sus resultados finales, los que dan muestra de la efectividad de este tipo de estructuras.
El proyecto liderado por la investigadora en Glaciología, Shelley MacDonell, contó con el financiamiento de un Fondo de Innovación (FIC) del Gobierno Regional, de la Junta de Vigilancia del Río Elqui y sus afluentes, la Junta de Vigilancia del Río Grande y Río Limarí y sus afluentes y la Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta.
Entre las conclusiones que arrojó el funcionamiento de estas barreras, CEAZA destacó que “disminuyen la velocidad del viento y permiten una acumulación de nieve más importante cerca de la barrera”, baja del viento que se traduce en una pérdida de energía de movimiento, lo que permite que “que la nieve presente en el aire sea dirigida hacia la zona posterior a la barrera y forme montículos, los que aumentan los niveles de nieve hasta en un 34%”.
La iniciativa denominada “Investigación áreas potenciales e implementación de barreras de nieve” tuvo una inversión de 269.963.000 millones de pesos y pretendía reducir la perdida de la nieve debido al proceso de sublimación (que consiste en el paso directo de sólido a gaseoso de este tipo de precipitación), lo que se traduce en la falta de agua en los caudales que cruzan la zona y su consiguiente afectación para la bebida y riego.
“Los resultados de fotografías diarias muestran una profundidad de nieve importante detrás de las barreras de nieve en junio, julio y agosto. La diferencia de la profundidad de la nieve antes y después de la barrera alcanza un máximo en julio y es de casi 1 metro. Esto muestra claramente que la barrera de nieve está ayudando a la acumulación de nieve”, agregó.
Por último la institución de investigación científica y tecnológica afirmó que “los resultados indican que la tasa de sublimación es más importante para los sitios localizados más al norte, o más alto (por ejemplo, Tascadero), que al sur (Tranquilla). Esto se puede explicar por el hecho de que los sitios al norte se encuentran en una zona más seca y árida, lo que favorece la sublimación (…) en dos sitios ocurrió una disminución de la tasa de sublimación (con relación a la disminución del viento). Las más importantes son Tapado y Tascadero (20%)”.

REGANTES:
Junta de Vigilancia del Río Limarí se mostró conforme con barreras y  espera definir a futuro sitios idóneos para su instalación
Una de las organizaciones que financió y además, participó del proyecto fue la Junta de Vigilancia del Río Grande y Río Limarí y sus afluentes. Al respecto, su administrador, Manuel Muñoz indicó que “lo que nosotros observamos, que es beneficioso, es que la regulación o la descarga de la nieve a los cauces superficiales sería mejor distribuida. Porque al generarse o acumularse un volumen de nieve, su derretimiento debiera retrasarse, por lo tanto; podríamos no tener deshielos violentos en poco tiempo sino que un deshielo más prologado y que podría llegar a los meses de mayor demanda de riego”.
En tanto, su presidente, José Eugenio González, manifestó que a futuro esperan definir lugares aptos para la disposición de estas estructuras “de manera de que nosotros podamos saber, si definimos iniciativas propias como organización o con el Estado, dónde apuntar los recursos en el futuro (…) es una buena herramienta (las barreras), entonces, si la queremos multiplicar hay que saber dónde…es un tema”.

Canalistas del Embalse Recoleta:
“Dieron resultado”
Otra de las entidades colaboradoras y que también aportó con recursos económicos, fue la fue la Asociación de Canalistas del Embalse Recoleta (ACER). “Fue una muy buena experiencia. Porque efectivamente al instalarse y probarse al ocurrir los eventos de caída de nieve, estas (estructuras) dieron resultado (…) en definitiva cumplieron su objetivo”, aseveró María Inés Herrera, administradora de ACER.
Una de las entidades participantes fue la Junta de Vigilancia del Río Limarí y sus afluentes, quienes se mostraron conformes con las construcciones. “Podríamos no tener deshielos violentos en poco tiempo, sino que un deshielo más prologado y que podría llegar a los meses de mayor demanda de riego”, afirmó Manuel Muñoz, administrador de la organización.

Compártenos en las redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *