FALTA COMPROMISO DEL GOBIERNO CHILENO: Proyecto de laboratorio subterráneo junto a túnel de Agua Negra enfrenta momento decisivo

Publicado bajo: Economía y Desarrollo |

Según el coordinador nacional de la iniciativa, Claudio Dib, quedan unos cuantos meses para que el Ministerio de Hacienda se comprometa formalmente a financiar la mitad de la obra. Ello justo a las puertas del cambio de gobierno. En Argentina, en tanto, ya estaría listo el apoyo.
Las explicaciones del experto sobre los experimentos que allí se espera realizar echan por tierra las curiosas especulaciones que se han levantado al respecto.

Claudio Dib, coordinador nacional de la iniciativa.

Claudio Dib, coordinador nacional de la iniciativa.

Cada día unas 15 millones de partículas subatómicas impactan cada metro cuadrado de la superficie terrestre. Provienen tanto de nuestro cercano Sol como de remotas explosiones de estrellas y agujeros negros. Algunas de tales partículas son capaces de atravesar la materia, incluso la roca sólida, sin verse mayormente afectadas. Para estudiar estos y otros de los fenómenos más evasivos del universo, se construyen laboratorios subterráneos a más de mil metros de profundidad, capaces de aislar de la radiación cósmica a los delicados y sensibles instrumentos de medición.
Ingresar al selecto club de países que posee uno de estos laboratorios es el reto que ha propuesto un grupo de investigadores sudamericanos a los gobiernos de Chile y Argentina, aprovechando la construcción de los dos túneles carreteros de 14 kilómetros de largo que conformarán el futuro paso de Agua Negra. El nombre de esta iniciativa es “Laboratorio Subterráneo Andes” y justo ahora atraviesa una fase decisiva: si el Ministerio de Hacienda de Chile no se compromete a financiar la mitad de la obra dentro del primer semestre de 2018 –de modo que alcance a sumarse dentro de las condiciones de licitación de la colosal obra–, se hará extremadamente difícil concretar la idea.
“Estamos bien apretados de tiempo. La licitación para la construcción del túnel debería hacerse ahora, en unos pocos meses, y el laboratorio tendría que estar puesto en los términos de la licitación; si no, después se pone mucho más complicado”, señala Claudio Dib Venturelli, coordinador del proyecto en Chile.
Dib es investigador y académico de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), en Viña del Mar. Cuenta que durante una conferencia efectuada hacia 2009 en Argentina, fue abordado por colegas trasandinos para unir fuerzas e impulsar en sus respectivos países el desarrollo del que sería el primer laboratorio subterráneo del hemisferio sur. Un sueño al cual se han ido sumando instituciones de todo el continente y el mundo.
“Hablaron conmigo porque algunos años antes habíamos estado viendo la posibilidad de instalarnos en la mina El Teniente, pero resultó que no era suficientemente profunda. Ellos propusieron este sitio en el túnel. Formamos un taller, en donde hicimos los primeros bosquejos. Después hemos tenido cuatro o cinco reuniones de trabajo. Pedimos asesoría a científicos mundiales y a directores de laboratorios en el mundo. Luego contratamos a la empresa Lombardi, la misma que hizo el diseño de ingeniería del túnel, y les pedimos que hicieran un estudio conceptual de este laboratorio. Con eso estamos presentando la propuesta para incluirla en el pliego licitatorio del túnel”, explica.

TRES CAVERNAS PRINCIPALES
Según el investigador, en todo el mundo hay sólo una quincena de laboratorios de este tipo, todos en el hemisferio norte, en Estados Unidos, Canadá, Japón, Rusia y países de la Unión Europea. El Andes sería de tamaño intermedio, y además, el tercero más profundo, gracias a los 1.700 metros de roca que quedarán por encima del túnel de Agua Negra en el punto en donde se espera emplazar el laboratorio: justo en la frontera, de modo que la mitad del laboratorio quedará en territorio chileno y la otra mitad, en Argentina.
“La profundidad es importante, porque eso es el blindaje contra los rayos cósmicos; ese factor lo haría muy apetecible. Además, hay varios experimentos que tienen que ver con la astrofísica y que es importante hacerlos en el hemisferio sur; eso también atraería científicos a la zona”, puntualiza.
La propuesta contempla abrir tres galerías principales dentro de la montaña, la más grande de las cuales tendría 50 metros de largo. También habría otras galerías menores y una serie de túneles, para conexión, ventilación y equipamiento diverso. El diseño definitivo, preparado por Lombardi en el año 2014, considera que el complejo se extienda junto al túnel sur del paso de Agua Negra, más una entrada adicional en el túnel norte.
Dado el tipo de experimentos a realizar allí, dentro de las instalaciones no habría presencia continua de personas. Éstas solamente ingresarían para colocar o sacar instrumentos, labores de mantenimiento u otras eventuales. Los habitantes permanentes serían únicamente máquinas y sensores. ¿Dónde trabajarían los científicos, entonces?
“Habría dos laboratorios de apoyo, uno en Argentina y otro en Chile. El de Chile estaría en La Serena, que es la ciudad grande más cercana. En ese edificio tendríamos un museo interactivo, de modo que la gente pueda ir a ver. Porque una parte muy importante de esto es la educación, dar a conocer qué se hace y para qué sirve”, precisa Dib.
En los laboratorios de apoyo se concentrarían las labores de investigación, como también las oficinas administrativas y los talleres para armar los aparatos y detectores destinados a los diferentes experimentos.
En el lado argentino, el laboratorio de apoyo se ubicaría en el pueblo de Rodeo, mucho más cerca de la frontera que San Juan capital provincial.

INVERSIÓN Y BENEFICIOS
El proyecto requiere de una inversión inicial de los gobiernos chileno y argentino, en partes iguales, para que la misma empresa que construya los túneles norte y sur de Agua Negra perfore las galerías y conductos necesarios para el laboratorio. Según Claudio Dib, costaría entre 40 y 60 millones de dólares, esto es, como máximo el 4% de los US$ 1.500 millones que costará la obra binacional, y sin demandar una modificación sustancial en los plazos de la misma. Si, en cambio, no se encargara la excavación como parte del contrato global, la posibilidad de construir el laboratorio en el futuro sería mucho más baja, tanto por costo como por factibilidad.
“Yo esperaría que fuera dentro de unos dos meses a lo más. Hemos hablado con los ministerios de Obras Públicas y de Relaciones Exteriores. Ya está pasando a ser un tema de Estado”, apunta.
La propuesta considera también un modelo de administración del laboratorio, el cual quedaría a cargo de un Consorcio Latinoamericano de Experimentos Subterráneos (CLES), en donde podrían participar tanto los países beneficiarios del corredor bioceánico central (Chile, Argentina y Brasil) como otros que se interesaran. Es decir, convertirlo en un proyecto de integración regional, como sucede con muchas otras iniciativas científicas internacionales de gran envergadura. “Se convierte en algo que contribuye a la ciencia y a las relaciones con nuestros países vecinos, a la cultura y la educación”, proclama.
El Laboratorio Andes sería dirigido por un consejo científico, con participación de cada país miembro del consorcio. La operación en sí sería cofinanciada por esos mismos estados, aunque los experimentos se harían mediante llamados a propuesta, captando así financiamiento de organizaciones científicas de todo el mundo.
“Los países que construyen este tipo de laboratorios invierten cierta cantidad, pero luego atraen cientos de millones de dólares”, comenta Dib. Ello sin contar con otros beneficios, como la migración de científicos y técnicos desde otros países, la promoción de los estudios en física –de modo similar a cómo los grandes observatorios internacionales han impulsado la astronomía nacional– y la posibilidad de diseñar y construir en Chile instrumentos de alta tecnología para el laboratorio.

El diseño general del laboratorio fue creado por la empresa Lombardi, la misma que efectuó el diseño de ingeniería del futuro paso de Agua Negra. El complejo se extendería junto al túnel del lado sur, con tres enormes galerías principales, más otras secundarias y conductos de conexión y ventilación.

El diseño general del laboratorio fue creado por la empresa Lombardi, la misma que efectuó el diseño de ingeniería del futuro paso de Agua Negra. El complejo se extendería junto al túnel del lado sur, con tres enormes galerías principales, más otras secundarias y conductos de conexión y ventilación.

¿De qué experimentos se trata?
Según Claudio Dib, “los rayos cósmicos son partículas subatómicas que vienen del cosmos. Por cada decímetro cuadrado llega a la Tierra uno por segundo; si usted tiene un experimento en que la señal que va a medir ocurre una cada seis horas, no podría diferenciar cuál es la señal que está buscando y cuál es nada más que ruido. La idea de esconderse bajo tierra es para hacer experimentos extremadamente sensibles. Por ejemplo, detectar neutrinos; son partículas muy especiales porque tienen una interacción muy baja, son capaces de penetrar una gran cantidad de materia sin chocar”.
Para descubrir neutrinos se precisa de enormes estanques, de unos 30 metros de diámetro por 30 de altura, y llenarlos con agua. “Cuando un neutrino le pega a un núcleo atómico de hidrógeno, se transforma en un electrón, que genera una señal que uno puede captar. Como la probabilidad de que un neutrino choque con un átomo de hidrógeno es muy baja, hay que tener una gran cantidad de átomos de hidrógeno. Para eso uno tiene esos tremendos estanques de agua”, comenta.
Se espera que estos y otros experimentos permitan comprender mejor la naturaleza de las partículas subatómicas (literalmente, menores a un átomo). También explorar el misterio de la “materia oscura”, cuya existencia ha sido deducida a partir de observaciones astronómicas, las cuales han permitido deducir que toda la materia posible de ser detectada por los sentidos y la tecnología humana (incluyendo todas las estrellas, galaxias y demás cuerpos celestes) representa únicamente el 4% de la masa total del cosmos. En cambio, la materia oscura sería un 27% de la masa del universo, pero es indetectable hasta ahora debido a que no emite ningún tipo de radiación electromagnética (como la luz), ni tampoco interactúa con ninguna forma de radiación.
Hay hipótesis que apuntan a que la materia oscura podría estar constituida por neutrinos. Otras, que se trataría de partículas elementales, como los axiones, cuya existencia hasta ahora es nada más que teórica.
También es posible trabajar en temas muy distintos, como el comportamiento de materiales y estudios geológicos.
Como se ve, nada de esto tiene que ver con las especulaciones que se han oído en la zona en torno a supuestos experimentos con materiales radiactivos. De hecho, explica Dib, estos laboratorios son subterráneos precisamente para aislarlos de cualquier fuente de radiación que pueda interferir en las mediciones; tanto así que ningún ser humano debe permanecer dentro durante los experimentos, pues la sola radiación de su cuerpo sería suficiente para arruinar todo.

Compártenos en las redes

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *