Apoyo estatal, reconversión de cultivos y mejorar la gestión son prioridades para el agro local, según presidenta de la SAN

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La líder del mayor gremio agricultor de la región anticipa el discurso con que abordará a las autoridades del nuevo gobierno que asumirá en marzo. “Todos los países del mundo cuidan su agricultura y Chile le está dando vuelta la espalda. (…) Lo que necesitamos en primer lugar es apoyo financiero”, señala.
En otro ámbito, cuenta que hasta ahora la baja del dólar estadounidense no precupa en demasía a los fruticultores locales, pues las condiciones del mercado han sido muy favorables en la presente temporada.

Desde hace ya años, la Sociedad Agrícola del Norte (SAN) viene advirtiendo sobre las dificultades de fondo que atraviesa el sector. Entre ellas la pérdida de competitividad de la uva de mesa, el principal producto de exportación agrícola de la región de Coquimbo. Un problema por el cual ya se habla derechamente de reconversión, sobre todo para productores medianos y pequeños, para quienes la posibilidad de experimentar con nuevas variedades de uva –una alternativa menos radical– puede ser un lujo muy difícil de practicar.
El tema estuvo sobre la mesa en una reciente reunión que la presidente de la entidad gremial, María Inés Figari, sostuvo con la directora de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), María José Etchegaray (ver recuadro). Y en diálogo con Semanario Tiempo, la dirigente deja en claro que será parte de las conversaciones que vendrán con las nuevas autoridades sectoriales, que asumirán en marzo próximo.
“Estamos propiciando la idea de crecer en cítricos, eso es lo más cercano y seguro. En la región los cítricos se dan muy bien”, manifiesta.
-¿El consejo para los productores pequeños sería ir a lo seguro, preferir los cítricos a la uva?
Claro, es un cultivo más barato y se obtiene producto más rápido, se demora sólo tres años en entrar en producción. Es más barata la plantación y el cultivo, casi la mitad que la uva.
-¿En qué se ahorra costos?
Se requiere menos mano de obra durante el año. Solamente se incrementa en el momento de la cosecha.
-¿Y cómo se hace esa reconversión? Se requiere de recursos, asesoría técnica…
Esa es la pregunta del millón que haremos este año y vamos a trabajar muy de la mano con las nuevas autoridades para darles a conocer la realidad y los caminos por los cuales tenemos que seguir.
Necesitamos políticas del estado chileno para proteger la agricultura, no hay otra forma. Todos los países del mundo cuidan su agricultura y Chile le está dando vuelta la espalda.
-¿En qué clase de medidas debe traducirse ese apoyo; acaso aumentar la capacidad de investigación y desarrollo?
Más que investigar, lo que necesitamos en primer lugar es apoyo financiero. Lo demás viene solo. Es el apoyo financiero lo difícil, nadie quiere apostar por la agricultura.

BUENA TEMPORADA, HASTA AHORA
En cuanto a la presente temporada de uva de mesa, de acuerdo con Figari, los exportadores locales respiran tranquilos, pese a la notable caída en el precio del dólar con respecto al peso chileno. No sólo se cumplieron las previsiones de mayores rendimientos en comparación a los años precedentes, a causa de la mejor disponibilidad de agua; también hay un escenario de mercado más auspicioso, en que la sobreoferta de la temporada anterior trocó exactamente en lo contrario, una escasez de stock.
“El mercado está muy abierto, porque han pasado problemas climáticos en otras partes del mundo. Los mercados están mucho más estrechos, no sobreabastecidos como el año pasado. Así que el espacio para la venta de la fruta está”, cuenta.
La dirigente se refiere a países como Australia y Sudáfrica, competidores directos de Chile, en donde diversos eventos meteorológicos han disminuido sus producciones, mientras que a los agricultores locales les ocurre justo al revés. De ahí que, hasta ahora al menos, la cotización de la moneda estadounidense –que al cierre de esta edición llegaba a los 604 pesos– no aparezca como una amenaza tan grave, sobre todo porque la producción local sale al mercado antes que la zona central.
“Nosotros salimos primero. En este momento en que no hay fruta, el mercado está muy necesitado, eso abre la ventana para mejores precios. Hay mercado para comprar y eso es una alegría y tranquilidad”, dice.
Agrega que, por otro lado, en la región el agro ha dado pasos para mejorar sus prácticas de gestión empresarial. Fue el caso de un proyecto nodo, con financiamiento de Corfo, terminado el año pasado, enfocado en la gestión financiera de las empresas agrícolas.
“Cómo prever problemas que no dependen de tu trabajo (tales como las fluctuaciones del dólar), ordenando tus cuentas y llevando un control de gestión estricto. En la agricultura no estábamos acostumbrados a eso, pero hoy se necesita profesionalizar”, plantea. “Tenemos que manejar bien para no terminar perdiendo las propiedades agrícolas, como nos sucedió hace poco, a causa de la sequía”.
Según Figari, el objetivo principal de este tipo de iniciativas de la SAN son los agricultores de tamaño pequeño y medio, entre las seis y las 30 hectáreas, quienes quedan fuera de las coberturas prestadas por el Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), pero tampoco poseen un tamaño que les permita jugar en solitario.

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