Enrique Castillo, Asociación Gremial AUCO: Pequeños y medianos empresarios de Illapel manifiestan “inquietud” por futuro del proyecto de cobre El Espino

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Iniciativa de US$624 millones de la empresa Pucobre se mantiene paralizada a la espera de la obtención de permisos sectoriales y mejor escenario en los precios del cobre.

“Queremos manifestar nuestra preocupación porque queremos que este proyecto salga a flote. El Espino tiene los permisos ambientales y es un bueno para la zona, pues está en un sector minero y es sustentable al largo para un Illapel mejor. Illapel ha vivido siempre de la pequeña minería”.
Con estas palabras el vicepresidente de la Asociación Gremial AUCO -entidad que reúne a pequeños y medianos empresarios de Illapel-, Enrique Castillo, manifiesta su inquietud por la dilatación del proyecto minero “El Espino” de la empresa Pucobre.
La iniciativa privada contempla una inversión de US$624 millones para la explotación de un yacimiento ubicado en la cuesta del mismo nombre, emplazada a 35 kilómetros al norte de esa ciudad y a una altitud que oscila a los 1.000 y 1.250 metros sobre el nivel del mar, en la Provincia de Choapa, IV Región. Esto para la producción de aproximadamente 2 millones 300 mil toneladas secas de concentrado de cobre con contenido de oro y otras 76 mil toneladas de cátodos de cobre de alta pureza.
La Resolución de Calificación Ambiental fue otorgada por las autoridades competentes en diciembre del 2015.
La explotación de la esta mina se realizará mediante rajo abierto. El proyecto considera además la construcción de tres depósitos de lastres en una superficie proyectada total de 503 hectáreas y prevé la implementación de un sistema de desvío de aguas lluvia. El proyecto tendrá una vida útil estimada de 23 años, en tanto su período de construcción se prolongará por 2 años. La etapa de operación se prolongará por 16 años y su fase de cierre será de cinco años.
Sin embargo, el anhelo de la empleabilidad que generaría el proyecto durante su etapa de construcción de El Espino -considera una mano de obra entre 1.100 y 2900 personas, más la contratación de 700 personas durante su operación- la ejecución prometía un reimpulso en los servicios asociados a su funcionamiento.

-¿Qué han sabido de la iniciativa?
“Estamos comprometidos con este proyecto, pero también preocupados porque nadie nos contesta. No tenemos comunicación directa con la gente del proyecto, y queremos saber cuándo se inicia, si parte el 2020 o en unos años más. Creemos que este proyecto tiene todas las condiciones para iniciar. Estamos un poco nerviosos porque vemos que se ha dilatado mucho el proyecto desde el momento que si ya fue aprobado, inquietos en el sentido en que nosotros hemos puesto varias fichas en el proyecto”.

¿-En qué sentido se manifiesta esa inquietud?
“Sabemos que no es un proyecto para la sociedad gremial, es un proyecto para Illapel, la provincia Choapa. Uno no pretende que un proyecto y un privado nos de trabajo a nosotros en particular, pero tenemos la esperanza que nos priorice en algún momento.
Pero estamos inquietos porque no tenemos tiempos de cuándo va a partir o no. Estos son capitales privados y pueden irse”.
“Para nadie es un misterio el momento económico de Chile. El precio del cobre en algún momento afectó fuertemente a la comunidad de Illapel y sigue con varios problemas con la gente desempleada, además de todos los índices cesantía en la IV Región. No es un misterio lo que está pasando acá, por eso es importante que partan este tipo de proyectos que ya fueron evaluados por el organismo competente”.

-Justamente, esas variables pueden estar afectando la decisión de la empresa de materializar el proyecto… ¿Cuál es su juicio?
“Iniciar un proyecto minero es bueno porque en la perspectiva de la mano de obra barata y desocupada, y partir con un precio del cobre a US$2,6 la libra y proyectarse a US$3, es negocio. No creo que lo que están pensando en invertir hoy tengan problemas, además que las puestas en marcha de estas iniciativas se proyectan a tres años”.

-¿De qué manera se han preparado para su eventual ejecución?
“Planteamos que si hay una empresa que requiere servicios mayores estamos preparados para eso. Hay un discurso de las grandes empresas pues nos dicen que tenemos que estar preparados y capacitarse: nosotros estamos demasiado preparados. Lo que queremos es trabajo y estamos en condiciones de enfrentar proyectos de esta envergadura. Hemos vivido siempre en una zona minera, por lo tanto sabemos qué es lo que se hace en el rubro de minería”.

-¿Cómo los beneficiaria a su asociación gremial el inicio de las obras por parte de Pucobre?
“El rubro de nosotros es diverso: tenemos la mayoría de las ferreterías de Illapel que abastecen a todo el sector de la pequeña minería. Tenemos a dos ligadas a eléctricas, servicios gastronómicos y de detección de plagas. Hay una diversidad de empresas, incluso metalúrgicas. Somos como 25 pymes que estamos asociadas con el fin de que las inversiones que están en la comuna de Illapel, queden en la ciudad”.
“Como asociación gremial no pretendemos monopolizar esto, pero pueden que existan más asociaciones gremiales que quieran lo mismo, pero nosotros nos juntamos para negociar en condiciones igual”.

-Cuál es la capacidad de empleo que genera esta asociación?
“Hicimos una encuesta entre todos los asociados y le damos trabajo a 850 personas permanentemente”.

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Un comentario para Enrique Castillo, Asociación Gremial AUCO: Pequeños y medianos empresarios de Illapel manifiestan “inquietud” por futuro del proyecto de cobre El Espino

  1. Ke salga luego el proyesto porke nesecitamos trabajo

    aquilio cuello salas
    23 abril, 2017 en 11:56 AM
    Responder

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