REGIÓN DE COQUIMBO: Endeudamiento promedio de personas acogidas a procedimientos de renegociación supera los $21 millones

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Numerosos e interesantes datos contiene el recientemente difundido Reporte de Estadísticas de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), que analiza los dos años de aplicación de la Ley 20.720.
La región presenta una baja participación dentro del contexto nacional, tanto en los casos referidos a personas individuales como en los de empresas.

andres-pennycookEn la Región de Coquimbo el 63% de las personas deudoras acogidas a procedimientos de renegociación registra ingreso líquido promedio entre $250 mil y $750 mil; el 53,7% tiene entre 30 y 44 años; el 77,8% se identifica como trabajador dependiente; el 72% son hombres, mucho más que el promedio nacional (59%). Los pasivos reconocidos alcanzan, en promedio, a $21.422.766, inferior al global nacional ($26.371.079).
Estos y otros datos contiene el reciente Reporte de Estadísticas de la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir), que abarca el período comprendido entre el 9 de octubre de 2014 y el 30 de septiembre de 2016.
El documento fue dado a conocer por la institución con motivo de cumplirse, el pasado 9 de octubre, dos años de vigencia de la Ley 20.720 de Insolvencia y Reemprendimiento, que reemplazó a la antigua Ley de Quiebras, instituyó la superintendencia y definió las nuevas figuras legales de renegociación de persona deudora, liquidación de bienes de persona deudora, reorganización de empresa deudora y liquidación de activos de empresa deudora.
“Estas cifras revelan que la ley y la implementación de la presencia regional de la superintendencia en cada una de las capitales regionales del país, a través de nuestros coordinadores y coordinadoras regionales, está dando frutos, por cuanto ha permitido difundir los beneficios de los procedimientos concursales y acercar a las personas deudoras sus derechos”, señala el superintendente, Andrés Pennycook Castro.

PARTICIPACIÓN MENOR
Según el reporte, en la región se han realizado 1.566 atenciones, el 97% en forma presencial y 3% vía telefónica.
La participación regional en el total del país, para los cuatro tipos de procedimientos, ha aumentado entre 2014 y el presente, aunque sigue siendo muy menor dentro del contexto nacional. En todos los ámbitos, la Región Metropolitana representa el grueso de las estadísticas.
El número de procedimientos concursales de renegociación de persona deudora alcanzó en la Región de Coquimbo a 54, de 1.714 casos en el país (3,2%). De aquéllos 31 se encuentran terminados, 19 permanecen vigentes y cuatro se resolvieron mediante “término anticipado”.
El reporte de la Superir explica que “la renegociación implica una serie de ventajas para el deudor y sus acreedores, porque se pacta un nuevo calendario de pago, que le permite al deudor cumplir con sus acreedores, pero de acuerdo a sus reales capacidades económicas, lo que se traduce, en general, en mejores condiciones y plazos para el pago”. Más de 1.000 personas se han acogido a esta figura, “evitando el eventual embargo de sus bienes; la renegociación es una oportunidad para evitar que el conflicto entre acreedores y deudores se judicialice”.

OTROS PROCEDIMIENTOS
En tanto, la aplicación del procedimiento concursal de liquidación de bienes de persona deudora llegó en el mismo período a 20 casos acogidos a tramitación en la región, esto es, el 1,9% del total nacional de 1.056.
Con respecto a los recursos disponibles para empresas, desde la entrada en vigencia de la ley se han acogido 94 procedimientos concursales de reorganización de empresa deudora a nivel nacional; en la región, cuatro (4,3%): dos del ámbito minero (los conocidos casos de Dayton y Linderos), una agrícola y una comercial.
En el mismo lapso, los procedimientos concursales de liquidación de activos de empresas deudoras sumaron 800 a lo largo de Chile. La región registró 15 (1,9%), de los cuales siguen vigentes 12 y se hallan terminados tres.
Pennycook comenta que “la ley entiende la insolvencia bajo el prisma del reemprendimiento, vale decir, como una oportunidad de aprendizaje y mejora para el emprendimiento que falló económicamente, evitando el estigma de la quiebra, bajo la lógica que el fin de una empresa insolvente e inviable económicamente no tiene por qué ser un obstáculo a los futuros proyectos de ese emprendedor”.

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