Detalles de cómo dieron con la ubicación de Hacienda Latorre: La historia tras el hallazgo del documento que prueba que el pisco nació en el Valle de Elqui

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Expertos estuvieron siete meses indagando en el Archivo Nacional para encontrar las esquivas pistas de la Hacienda Latorre la primera pisquera de América. Cuando el plazo se las acababa apareció un antecedente clave. 

pablo lacoste 01El martes pasado en la comuna de Paihuano se desarrolló una sencilla pero trascendental ceremonia para la historia de la Región de Coquimbo y nuestro país. A través de una investigación llevada adelante por un equipo multidisciplinario de profesionales encabezados por el doctor en historia de la Universidad de Santiago, Pablo Lacoste, se logro determinar que la primera pisquera de América funcionó hace 300 años en la localidad de Pisco Elqui.
Para poder llegar a esa conclusión se debió efectuar un trabajo de búsqueda en los principales archivos de nuestro país. Fueron meses en los cuales los especialistas debieron indagar en documento antiguos, respaldos aduaneros, de impuestos y testamentos.
El primer documento que puso la atención de los investigadores fue el inventario de la Hacienda La Torre (1733) en el cual se registraron «tres botijas de pisco». Se trata del registro más antiguo del uso de la palabra «pisco» para denominar al aguardiente de uva en Chile y América.
En dicha Hacienda se elaboró pisco entre 1727 y 1733 y era administrada por Marcelino Rodríguez Guerrero. Su historia se remonta al 5 de abril de 1684, el cabildo de La Serena otorgó a Pedro Cortés Monroy y Mendoza un terreno en el Valle de Elqui, 100 kilómetros al este de La Serena, junto al río Claro.
De allí comenzó una búsqueda para poder determinar y confirmar su ubicación exacta. «Los documento en general hablaban del Valle de Elqui y ninguno nombraba un lugar específico. Fuimos agotando instancias con la familia Cortés, buscando sus herederos y no encontrábamos nada. Pasaron seis meses y medio revisando diferentes fondos y archivos y no aparecía nada por lo que pensábamos que no encontraríamos la hacienda, pero la última semana encontramos el documento de la Capitanía, en un volumen que estábamos a punto de descartar porque tenía 700 páginas y estábamos por la 500 y no aparecía nada, pero decidimos completarlos por las dudas», recuerda Michelle Lacoste, integrante del equipo de investigación histórica.
Pero el hallazgo más importante se produjo durante los últimos días de los siete meses planificados para el estudio en el Archivo Nacional en Santiago. «El archivo cierra a las 17:15, y quince minutos, antes vino una de mis compañeras y me dijo Michelle creo que esto nos puede servir… claramente era el documento clave porque nos permitió encontrar a los vecinos de la Hacienda Latorre y siguiendo la pista a estos nuevos vecinos, que no teníamos antes pudimos localizarla al sur de Montegrande. Literalmente el hallazgo fue la última semana, después de agotar instancias, busca líneas, buscando pisco, aguardiente, familia Cortés, Valle de Elqui, Haciendas, Vitivinicultura y encontramos diferentes padrones pero ya estábamos pensando que no lo íbamos a encontrar, pero finalmente gracias la Capitanía, este impuesto que se crea en 1715 pudimos encontrarla y eso fue lo más difícil», indicó a Semanario Tiempo la investigadora.
Otro aspecto que dificultó la búsqueda de indicios sobre la Hacienda Latorre y sus vecinos fue el tipo de escritura que se usaba en esos años. «Todos esos documentos están escritos a mano y cada persona escribe de forma distinta, y además, en la época hace 300 años, escribíamos distinto, de hecho no separaban las pablas o lo hacían en la silabas donde no correspondía, entonces nosotros teníamos que estar acostumbrados a las palabras que son distintas a las que usamos ahora y la forma de escribir. Tuvimos que tomar cursos de paleografía, que es una disciplina dentro de la historia. A veces igual, cuando una persona del equipo no entendía una palabra, entre todos tratábamos de entenderla, si eso no resultaba, se lo enviamos a otros investigadores con más experiencia. Fue un trabajo difícil, cansador, porque pasar días y días buscando y no encontrar ningún documento es bastante desanimador, es como encontrar una aguja en un pajar, pero al final la encontramos y estamos muy felices de poder ayudar a proteger la identidad de pisco en Chile», afirmó orgullosa Michelle Lacoste.

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