Dejar de regar porcentaje de los predios y modificar horarios de riego son algunas de las medidas que los agricultores están tomando para enfrentar la escasez hídrica, pero el pozo intrapredial se asoma como la más efectiva.
Frente a la actual escasez hídrica, arrastrada durante 7 años, hay localidades en las que la situación se está volviendo crítica, donde la opción del pozo intrapredial se ha vuelto de primera necesidad.
Es el caso de Gonzalo Araneda, quien maneja una superficie total de 60 hectáreas en Pan de Azúcar, pero que realmente está trabajando 30, con productos como apio, alcachofa, pimentón y lechuga.
Este hortalicero explica que las 30 hectáreas que riega son las que están más cerca del pozo que tiene dentro de la parcela, que complementa lo obtenido a través del canal. Sobre el papel de este pozo, Araneda considera que «si no tuviera pozo, de las 60 hectáreas, no podría cultivar más allá de 20».
Por su parte, Marcelo Bravo tiene 8 hectáreas y media en la localidad de Marquesa, en las que tiene cultivo al aire libre y bajo invernadero. Durante el verano cultiva sandías y melones al aire libre, y en otoño-invierno, lechugas y escarolas. El invernadero lo tiene asignado a tomates y pimentones.
Este pequeño agricultor cuenta que la primera medida que tomó fue poner riego por goteo «tengo todo el campo tecnificado con este sistema, además de un pozo tipo noria que está inscrito, y con eso hasta el momento estoy tranquilo».
El problema que tiene con su sistema es el elevado consumo energético, pues recibe cuentas de entre 300 y 400 mil pesos mensuales en la temporada alta de consumo, «porque tengo bombas eléctricas, esa es una de las desventajas, pero puedo cubrir las necesidades del campo en cuanto a agua», sin embargo, agrega que «si no tuviera el pozo estaría trabajando quizás la mitad del campo».
«LOS CANALES
SE REDUCEN A NADA»
Ambos agricultores consideran que los arreglos que hay que hacer en los canales de regadío son bastantes. Gonzalo Araneda, por su parte, maneja entre 30 y 35 acciones en el Canal Bellavista. Sin embargo, le atribuye un rol fundamental a su pozo, porque en el canal «hay mucha pérdida de agua, en necesario mantenerlo limpio y repara las partes donde filtra y ojala impermeabilizar».
En el mismo tenor, Marcelo Bravo explica que, pese a tener 14 acciones de agua «no ocupo el agua del canal porque llega muy poca, el canal está revestido desde la toma hasta El Molle, pero no alcanzó a llegar a Marquesa y ahí se reduce a nada».
EFECTOS Y MEDIDAS
A TOMAR
Aparentemente en términos de producción no se han visto mayores efectos de la falta de agua. Como explica el director regional de Inia Intihuasi, Francisco Meza, estos «no son categóricos porque la gente empezó a producir gradualmente y aun no existe un lugar donde no haya nada de agua. Los efectos han sido graduales y no tan notorios».
Con respecto a uno de nuestros productos estrella, como es la uva, Meza indica que no se ha visto afectada, pues «los frutales no se cosechan al final de la temporada de riego, sino a la mitad, y en diciembre ya se está cosechando». Además, agrega que con la cantidad de agua disponible «este año es muy probable que la uva de mesa alcance a pasar la temporada».
Sobre las medidas más extremas a tomar, si consideramos que los pronósticos dicen que el agua, por ejemplo, en el Puclaro duraría hasta marzo, las medidas son radicales.
Por su parte, Gonzalo Araneda considera que frente a este escenario reduciría la superficie a plantar y se abastecería de agua con el pozo. Reconoce que «tengo todos mis cultivos por riego tradicional, lo lógico sería que pusiera sistemas de riego tecnificado, pero lamentablemente quienes somos arrendatarios no tenemos ayuda, no podemos concursar a la ley de riego y se nos hace bastante difícil».
De ser este extremo escenario el efectivo, la opción es dejar de producir. Meza explica que «si tengo 3 potreros, dos de uva y otro cultivo, se decide cortar el agua y podar, porque el agua se transmite o transfiere al ambiente mediante las hojas, la madera que no tiene hojas no transporta agua».
En el caso de los cultivos anuales, la persona definitivamente no siembra, esto es más fácil desde el punto de vista de tomar la decisión, pero sigue significando perder los ingresos. Sin embargo, la inversión que se hace en el frutal es mucho mayor, pues para que llegue a una edad madura toma entre 4 a 5 años.
Edición 847 del 27 de enero al 02 de febrero del 2012
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